Durante muchos siglos el galgo fue considerado un perro exclusivo de la nobleza y la alta aristocracia. El "pueblo llano" tenía completamente prohibido disfrutar de este hermoso animal.
En el Antiguo Egipto poseer un perro de caza era sinónimo de fuerza y poder. Se han localizado varios frescos y relieves que muestran a estos bellos animales en fantásticas escenas de caza.
A los galgos también se les conoce por el nombre de "lebreles": cazadores de liebres.
Galgos y podencos son los cánidos más rápidos del reino animal. En plena carrera pueden alcanzar los 70 kilómetros/hora.
Los sentidos de "vista" y "olfato" de los galgos están muy desarrollados: pueden detectar una pieza a casi 1 kilómetro de distancia.
El grupo sanguíneo de los galgos es el llamado "universal". Esta característica genética les convierte en los donantes perfectos.

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